La animación y el discurso político

Rosa Inés Padilla Yépez

La Segunda Guerra Mundial condujo a que realizadores y creadores de películas animadas incorporaran dentro de sus contenidos, temáticas que repudiaran el nazismo y ridiculizaran a personajes como Hitler, Mussolini y muchos otros. Según varios autores, antes de que Estados Unidos interviniera en ella, ya se producían filmes animados que criticaban duramente la guerra e inducían en el espectador un sentimiento de patriotismo y apropiación de lo nacional. Analizando esta situación, podemos llegar a la conclusión de que, en efecto ya existía una marcada intención de concientizar a la población americana en contra de la guerra, pero esta intención no venía de las esferas estatales como herramienta política, sino como iniciativa de muchos realizadores y dibujantes de filmes animados que habrían migrado de Europa a Estados Unidos y cuya descendencia era judía. Tal es el caso de los hermanos Warner que, en 1942, lanzaron una serie animada llamada The Ducktators cuya temática está basada en satirizar las imágenes de Hitler, Mussolini e Hirohito, representados por tres patos que sometían a los demás animales en una granja.

Pero no solo los hermanos Warner pusieron en pantalla animaciones relacionadas con la guerra, Walt Disney también desarrolló un filme en el que el pato Donald sueña que vive en el período Nazi realizando trabajo esclavizante y rodeado de un discurso monótono y repetitivo. El filme concluye cuando Donald despierta del sueño, vestido con un pijama estampado de la bandera de los Estados Unidos y agradece, besando a la estatua de la libertad, ser un ciudadano americano.

La apropiación del discurso político para los dibujos animados fue una herramienta muy utilizada, el afianzamiento del “ser ciudadano americano” se convirtió en un recurso que no podía faltar dentro de las producciones animadas. La Warner desarrolló productos que diversificaban las diferentes clases sociales, tipologías étnicas, modelos económicos y proyectos de posicionamiento tecnológico y económico. Por su parte Disney apelaba a un proyecto civilizatorio de tinte conservador con producciones basadas en historias populares. Blanca Nieves y los 7 Enanos fue la primera de una serie de cuentos animados que, hasta nuestros días, ocupan una posición preferencial dentro de la industria del entretenimiento.  El dibujo animado estuvo destinado a ser parte de los momentos de distracción de niños y adolescentes, es hasta la actualidad una herramienta de construcción de los procesos ideológicos y es uno de los métodos de socialización más eficaces, por lo tanto el mensaje y el discurso implícito dentro de sus producciones de alguna manera ha influenciado en la construcción de la sociedad moderna y contemporánea, adaptándose a los recursos tecnológicos que van evolucionando las técnicas de producción.

*Rosa Inés Padilla, Magister en Antropología Visual por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales FLACSO sede Ecuador.

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