ARRASTRE DE CAUDAS

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El Arrastre de Caudas es un antiguo ritual funerario romano. Cuando un general moría por guerra o enfermedad, el jefe de la legión hendía el aire con el estandarte sobre el cadáver de éste. De esta manera las virtudes y fortalezas del general podrían ser pasadas al ejército que, posteriormente recibía el flameo del estandarte. Tras la desintegración del imperio romano, muchas de sus tradiciones pasaron al cristianismo, y concretamente esta tradición pasó a la archidiócesis de Sevilla. La continuidad del rito en Sevilla se conserva y, además, en Quito, única ciudad latinoamericana.

Ocho canónigos visten de negro y llevan tres prendas: la sotana, una capa pequeña y la capucha de la que se desprende la cauda, una tela negra de varios metros de largo que cae por las espaldas de los religiosos y se arrastra por el suelo. Algunos devotos evitan ser tocados por esta prenda ya que tienen la creencia de que si les roza les llegará la muerte en un año. El Arzobispo luce una vestimenta dorada, púrpura y blanca, adornada con bordados en hilos de oro y plata.

Todos los colores tienen su significado: el negro es el luto por la muerte de Jesucristo, el rojo de la cruz sobre la bandera es el color del martirio, el púrpura es el color de la penitencia y el blanco de la pureza.

Los religiosos penitentes parten del Altar Mayor y recorren el templo acompañados de dos acólitos, estudiantes del Seminario Mayor, que llevan cirios encendidos. El Arzobispo camina portando el Santísimo, una joya de oro y piedras preciosas que lleva incrustados fragmentos de la Verdadera Cruz, el madero donde Jesucristo padeció su pasión. Desfila bajo un palio, una estructura portátil colonial utilizada hace siglos en las ceremonias religiosas solemnes para proteger y subrayar la dignidad del Santísimo. En Quito, solo la Catedral Metropolitana tiene en su patrimonio esta reliquia, enviada desde el Vaticano con las garantías de autenticidad correspondientes.

Este ritual funerario se realiza en Quito desde el siglo XVI, cada miércoles santo al medio día en la Catedral Metropolitana de la ciudad, y probablemente es la única ciudad del continente americano que continúa haciendo. (FS)

Tomado de la página de Facebook del Archivo Metropolitano de Historia – Quito https://www.facebook.com/pages/Archivo-Metropolitano-de-Historia-Quito/526664337398120

 

Imágenes: 1) “Canónigo en Semana Santa”, de Juan Agustín Guerrero, en Imágenes del Ecuador del siglo XIX. Fonsal, 2005. 2 y 3) “Ritual Catedral Metropolitana”, www.andes.info.ec

En la actualidad, el Arrastre de Caudas congrega a cientos de feligreses y turistas que se acercan a la Catedral Metropolitana de Quito para poder presenciar esta ceremonia, sin embargo, no todos pueden ingresar, es por ello que el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, dispone una pantalla gigante en el atrio de la Catedral para que la ciudadanía pueda observar el evento desde la Plaza Grande. Aquí, entre la diversidad y la religiosidad, la curiosidad y la sacralidad, Quito se convierte en un escenario litúrgico vivo, del que se desprenden tradiciones únicas en Latinoamérica y ponen en evidencia la enorme religiosidad del pueblo ecuatoriano.

 

 

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A LA ESPERA DE LAS CEREMONIAS

La Semana Santa, es un tiempo de recogimiento para los fieles católicos, pero también es una época de mucha movilidad no solamente religiosa sino turística y económica, pues el comercio se activa con la venta de un sinnúmero de insumos que la gente compra para contribuir al cumplimiento de sus peticiones y oraciones.

Desde los tradicionales ramos del Domingo, pasando por velas, escapularios, estampas, libros de oración, hasta esculturas de las advocaciones más populares en nuestro país.

También el mercado de la gastronomía tiene una fuerte aceptación en esta época ya que no puede faltar la deliciosa Fanesca, los pristiños, el dulce de higos o simplemente un heladito a la salida de la iglesia. Los Santuarios son altamente visitados y la ciudadanía católica acostumbra, el viernes Santo a recorrer siete iglesias para ofrecer sus plegarias a Cristo crucificado.