La fotografia cómo herramienta de discurso político

Ivette Celi Piedra*

Una de las herramientas más eficaces para la transmisión de contenidos es, sin duda, la imagen, desde donde se reconstruyen, lo que para Burke son las normas o convenciones, conscientes o inconscientes que rigen la percepción de una determinada cultura (Burke 2005:229).

En este sentido, el aporte de pintores y fotógrafos es fundamental para el registro visual de las sociedades, en las que se ponen en evidencia sus formas de comportamiento ya sea fa- miliar, cotidiano o de eventos especiales vinculados a temas festivos o políticos. El registro de la imagen es una forma de exponer y perpetuar una serie de acontecimientos que tienen el poder de transmitir importante información para la percepción del observador.

Un grupo de imágenes, organizadas de acuerdo a un guión preestablecido, puede incidir en la formulación de lineamientos críticos, en base a determinadas experiencias, no solo desde la interioridad de quien las ha generado, sino hacia la exteriorización de quien las percibe. Así, muchos investigadores han usado imágenes que, tratadas como documentos históricos, contribuyen a interpretar importantes procesos del desarrollo de las sociedades como la vestimenta, la arquitectura, las costumbres, las diferencias de clase, los oficios, las dinámicas de comercio y hasta la gastronomía.

La imagen está siempre orientada hacia la transmisión de un contenido y cumple funciones socialmente definidas, es por esto que puede prestarse a la manipulación para el ejercicio del poder. En esto Pierre Bourdieu, es claro al hablar, por ejemplo, de la práctica de la fotografía en la que se evidencian las intenciones explícitas de quién realiza la imagen y prevé lo que puede o no ser fotografiable.

En muchos casos, como expone Bourdieu, la fotografía representa una acción “ritual y ceremonial” desarrollando estereotipos ligados a la elección de las escenas fotografiadas. Los retratos familiares son un claro ejemplo de la importancia de la imagen y su exteriorización de contextos premeditados destinados a “solemnizar lo solemne y sacralizar lo sagrado” (Bourdieu, 2003:79)

La significación que la fotografía provee, está también relacionada a la simbología de la época, que define el sentido que otorga un grupo al acto de ser fotografiado. Es decir, en una fotografía de similares características pueden observarse conflictos que muestran, por ejemplo, diferencia de clase, desigualdades sociales que denotan contrastes simbólicos como la vestimenta, el calzado y la misma expresión corporal de los individuos fotografiados.

Conforme ha ido avanzando la técnica fotográfica, el registro de la imagen se ha apropiado de sucesos y eventos sociales y políticos importantes, así el ejercicio del fotoperiodismo complementó el relato escrito de la prensa otorgando una dinámica entre lo leído y lo visto. En nuestro país, imágenes relacionadas a los viajes del  General Eloy Alfaro y la llegada del tren a varias ciudades demostraron el proyecto liberal en la ejecución de la obra pública.

Otro ejemplo demuestra la cantidad de registros que evidencian la convocatoria popular del ex presidente Velasco Ibarra y su discurso político. Hechos de violencia como el arrastre de Alfaro y sus colaboradores en 1912, la masacre obrera de 1922 y la guerra de los cuatro días de 1932 determinan también la importancia de la imagen para contextualizar la problemática nacional que, bajo los ojos de la historia oficial y los intereses de poder, permanecieron ocultas o minimizadas.

* Fragmento del Catálogo de Políticas de la Memoria

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